Una escuela donde las personas se atreven a soñar

Aprovechando el viaje a Barcelona para acudir al VI Encuentro Internacional de Comunidades de Aprendizaje tuvimos la suerte de poder visitar la Escuela de Adultos La Verneda-Sant Martí. Allí nos encontramos con Bernat y Adelaida. Fueron ellas quienes nos hablaron sobre la escuela, sobre sus orígenes y funcionamiento. Entre las dos construyen parte del recorrido histórico de un centro educativo que se gestiona a través de dos asociaciones y cuyas clases se imparten íntegramente por voluntarias y voluntarios.

El barrio de La Verneda surge a partir de la llegada de población migrante desplazada a Barcelona en busca de unas mejores condiciones de vida. No llegaba el transporte público y los taxistas se negaban a realizar servicios dentro del barrio. Esta situación se extiende a otros barrios de la ciudad y es común a otras muchas localidades que vivieron un incremento exponencial de la población con la llegada de migrantes en la misma época.
Las mujeres del barrio solían trabajar en el servicio doméstico. Para poder hacerlo necesitaban una guardería donde dejar a sus hijas e hijos. Ramón Flecha, que había sido maestro en La Mina, acompañó a la vecindad para reivindicar la recuperación del edificio de la sección femenina de la zona para el uso de la comunidad. De esta forma, cada planta del edificio se acabó dedicando a un fin completamente diferente. Junto a la Escuela de Adultos hay una guardería, un centro de mayores, salones multiusos e incluso la oficina de Servicios Sociales de la zona. Esta multiplicidad de usos provoca un flujo muy variado de personas en el espacio, lo que contribuye a la riqueza y el intercambio entre todas las personas que lo habitan.

La Escuela es el resultado de un compromiso comunitario con un sueño. Se detecta la necesidad de la ciudadanía adulta de recibir una formación más completa que la educación básica que habían recibido cuando eran más jóvenes. Un 90%  solo tenía estudios primarios y el 10% no sabía ni leer ni escribir. La ciudadanía sueña con un espacio formativo, se compromete y organiza la acción para conseguirlo. Esta dinámica es propia de las Comunidades de Aprendizaje. La Escuela de Adultos La Verneda-Sant Martí es el germen de estas prácticas en el contexto español. Aunque hoy en día sean mayoría los centros educativos de primaria y secundaria que se conforman como Comunidad de Aprendizaje, lo cierto es que la primera escuela de primaria que se conforma como comunidad no surge hasta el año 1995; diecisete años después que La Verneda.

En la Escuela no hay alumnas y alumnos, sino participantes. En La Verneda se pone en el centro el aprendizaje de la democracia a partir de sus prácticas educativas y de las formas de gestión. Todas las personas han aprendido a participar participando. El espacio es de gestión común: desde los gastos económicos, a los horarios y las materias que se imparten se gestionan por la comunidad en asambleas periódicas. Todas las voces son escuchadas desde el primer momento. El proyecto avanza gracias a la implicación y la participación de toda la comunidad que lo sustenta. En este sentido, las profesionales que trabajan en la Escuela tienen que hacer todo un ejercicio para no acapararlo todo y desquitarse de formas de hacer paternalistas, donde se asumen todos los roles y se avoca al resto a un papel pasivo.

En la Escuela La Verneda no sólo aprendimos a leer y a escribir, sino a ser libres. A participar y a no conformarnos si las cosas ya vienen hechas.

Adelaida nació en el año 1940 en la provincia de Castellón. Su llegada a Barcelona estuvo marcada por la necesidad de enviar dinero a su familia. Tras comenzar un trabajo en el Hospital Militar de Barcelona, realiza sus estudios de auxiliar de enfermería. Llega a la Escuela gracias a una vecina que le cuenta cómo se gestiona todo allí. De repente se vio apoyando una clase de neolectores que acabó dando sola a los pocos días. Adelaida asegura que los métodos de las Comunidades de Aprendizaje le dieron unas alas para sentirse libre, para actuar. Para ella la Escuela de adultos es uno de los regalos más importantes que ha tenido el barrio a lo largo de su historia.

Ser una Comunidad de Aprendizaje implica que todas las prácticas educativas se organizan a partir de una serie de actuaciones educativas de éxito. Estas actuaciones se caracterizan por estar avaladas por la comunidad científica internacional y tener resultados probados en diferentes contextos. En escuelas de todo el mundo, con independencia del nivel socioeconómico del contexto en el que se inserten se replican formas de hacer que aseguran unos resultados óptimos de todo el alumnado que participa en ellas y la comunidad que las rodea.

Bernat y Adelaida aseguran que el barrio ha hecho escuela, pero que también esta ha hecho barrio. Incluso vienen personas que no son de la zona, atraídas por las formas de hacer de las Comunidades de Aprendizaje. Una Educación que empodera a las personas y las transforma.
En las aulas de La Verneda hay personas que viven en la calle, refugiadas, empresarias, jubiladas y personas que profesan religiones muy diversas. La Escuela ha cuidado que las participantes sean siempre lo más diversas posibles en cuanto a cuestiones de clase social, etnia, edad o género. En cada grupo conviven personas muy diferentes y estas diferencias se asumen como un punto de riqueza para el centro. A través de las aulas se generan nuevas relaciones sociales entre personas que de otra forma jamás llegarían a encontrarse. El respeto y la comunicación son la base de la comunidad educativa. No importa de dónde vienes ni qué has estudiado o no antes; lo importante es que ahora estás aquí. Siempre es un buen momento para seguir aprendiendo y soñar en común.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *